Acueducto romano

Con el fin de abastecer de agua a la importante ciudad de Calagurris (Calahorra), los ingenieros romanos trazaron y construyeron un imponente acueducto de más de 30 kilómetros de longitud que tenía su origen en uno de los barrancos de Sierra La Hez: bien en el de San Julián, o bien algún otro más hacia el oeste.
Durante los estudios arqueológicos desarrollados en 2004 en el barranco de San Julián, se estudió un tramo de 15 metros, de sección rectangular, construido probablemente en el siglo I mediante la técnica del opus caementicium, el hormigón romano, y cimentado sobre un lecho de cantos rodados. Dicho tramo ha sido adecuado para las visitas, permitiendo conocer in situ una importante pieza de la ingeniería romana riojana.
La memoria popular conserva algunas leyendas relacionadas con esta construcción. Una de ellas cuenta cómo una muchacha que servía en aquel entonces en Calahorra añoraba la fuente de su pueblo. Tanta era su pena que una noche se le apareció el diablo y le prometió que, si se casaba con él, esa misma noche le haría llegar el agua de su fuente hasta la plaza del Raso de Calahorra.
Este acueducto pudo quedar abandonado en el siglo III. Sin embargo, las aguas que antiguamente canalizaba son recogidas en la actualidad en la balsa de San Julián, situada unos metros más abajo, que abastece de agua de boca a varios pueblos del municipio de Ocón.